Coco Zavala
Autor: Coco Zavala
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Consultora Mindfulness
Coco Zavala tiene especialidad en justicia alternativa, practicas restaurativas, sistema penal acusatorio, competencias y habilidades de mediador, sabiduría para curarse del sufrimiento y consultora de Mindfulness Transpersonal.
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¿Y Negra… te puedo hablar? Ya los chicos se han dormido, así que deja el tejido que después te equivocas y hoy te quiero preguntar por qué  motivo las Madres, de la mañana a la tarde amenazan a sus hijos,


con este estribillo fijo: ¡AY… CUANDO VENGA TU PADRE…!
Y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá resulta de que al final
al verme llegar a mí, lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados
y yo que vengo cansado de trabajar todo el día, recibo por bienvenida
una lista de acusados… Vos empiezas con tus quejas y yo, tengo “que enojarme” lo mismo que hacía mi Padre, cuando escuchaba a la Vieja…
que entraba a fruncir las cejas apoyando a esa Fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora lo mismo que vos ahora ¡que siempre me dejas mal…! Si los perdono… ¡Qué ejemplo! ¡Así es como los educo!
Si los castigo… ¡Eres bruto y no tienes sentimientos! A mí, que llegué contento y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía… A mí que me paso el día, pensando en jugar con ellos.  Yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente, y de todo lo que pasa. Los hijos son la esperanza y el porqué de nuestras vidas
por eso… nunca les digas:   ¡AY… CUANDO VENGA TU PADRE…!
No quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegrías Que no me pongas de escudo como lo hacía mi Madre que consiguió que a mi Padre
lo imaginara un verdugo El llegaba y te aseguro que terminaban las risas
y en lugar de una caricia de hablarle como a un amigo lo miraba  compungido presintiendo la paliza Y el pobre que no me entendía
sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi Madre decía
y que él de sobra sabía: “¡que con éste no se puede, que me ensució las paredes, que la calle, la pelota, que trajo las suelas rotas, y me saca canas verdes! ”¡Ahora mismo… acuéstese! aburrido me ordenaba,
mi Madre me consolaba y yo, lo culpaba a él… A él que había llegado recién de trabajar, tan cansado… y ya lo había amargado con todas mis travesuras Yo era una criatura pero jamás lo he olvidado Los hijos nunca analizan el sentimiento del Padre porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa…….

Héctor Gagliardi

 

El pasado domingo 17 de junio se celebró en México y muchos países del mundo el Día del Padre, y vaya desde estas líneas un profundo reconocimiento a esos varones que día tras día, con tesón y amor a su familia, salen a trabajar para llevar el sustento a su hogar, y con su ejemplo y congruencia de vida, fomentar valores en sus hijos.

El poema de inicio, es una invitación a darnos cuenta que pocas veces nos ponemos a pensar en ellos como los seres sensibles que son, porque los estereotipos sociales, han hecho creer que la “mano dura” en la educación de los hijos corresponde al padre, privándolos de externar esa ternura y caudal de amor que existe en su corazón para ellos, ocasionando que esa creencia se vuelva un modelo a seguir y se repitan historias de carencias afectivas, que está en nosotros corregir.