Coco Zavala
Autor: Coco Zavala
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Consultora Mindfulness
Coco Zavala tiene especialidad en justicia alternativa, practicas restaurativas, sistema penal acusatorio, competencias y habilidades de mediador, sabiduría para curarse del sufrimiento y consultora de Mindfulness Transpersonal.
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“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”

Juan: 8, 32

“La gran afición del aristócrata Ye venía probablemente de su nacimiento. Según el zodiaco chino, vino al mundo cuando reinaba el signo más fuerte de los doce  animales que conforman el horóscopo chino. No sólo nació en el año del dragón, sino también con el ascendiente de este animal mitológico. Adoraba ese signo legendario como si fuera algo propio de su esencia existencial. Los techos de su residencia se remataban con dragones tallados. Todos los muebles de su casa estaban decorados con el animal omnipotente. Su fabulosa colección de figuras de

dragón era indudablemente la mejor del imperio.

Y como si todo esto no fuera suficiente, adornó todas sus prendas con bordados o estampaciones del dragón, se casó con una mujer del mismo signo y eligió toda su servidumbre únicamente entre doncellas nacidas bajo ese signo.

Dragón, dragón, todo dragón !!!!!!!

Cuando el rey dragón, que vivía en el cielo, se enteró de su gran  afición, conmovido y agradecido, descendió a la tierra para visitarlo. Entró en su salón y lo encontró

disfrutando de una magnífica pintura titulada “Nueve dragones entre las nubes”. Pero cuando Ye sintió la presencia de algo raro en su casa, por el vaho helado y

magnético que exhalaba el animal todopoderoso, se puso pálido. Su terror creció desmesuradamente cuando vio de soslayo las escamas de un cuerpo ondulante y

escarchado ¡Se desmayó bañado en sudor frío!

El rey dragón se desilusionó: “¡Con que sólo te gustaba la representación de mi especie! ¡Cuando ves al dragón de verdad, te mueres de pánico!”

Este cuento de la sabiduría ancestral, nos ejemplifica como en muchas de las ocasiones la voz del ego hace que nos sobreidentifiiquemos con lo externo como nuestro cuerpo, nuestro nombre, nuestras posesiones y posición social -sólo por mencionar algunas- que creamos una zona de confort a nuestro alrededor y no permitimos a nuestro verdadero ser emerger.

Pero cuando por circunstancias de la vida, ésta nos coloca frente a nosotros mismos, y nos permitimos contemplarnos en nuestra verdadera dimensión, pueden suceder dos cosas: o te desmayas como Ye en cuento, o te das la oportunidad de des-velar, es decir, quitar los velos de la ignorancia que te cubrían y maravillarte de tu grandiosidad.

Y esto se logra a través de estar consciente, es decir despierto. Tener mente de principiante y darte la oportunidad de ver, de sentir, de comprender las cosas desde otro enfoque, desde la observación presente de tu aquí y ahora, que te llevan a sentirte libre y pleno.

Y nadie dijo que sería fácil, más sin embargo todo en la vida es una elección y por ende una decisión, lo cierto es que cuando no hay una conexión realmente profunda con nuestra esencia, nos viviremos desde lo carencia en vez de vivirnos desde la abundancia con toda la carga emocional que ello conlleva, así que tú decides si quieres vivir en libertad o seguir en la prisión de tu ignorancia.