Coco Zavala
Autor: Coco Zavala
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Consultora Mindfulness
Coco Zavala tiene especialidad en justicia alternativa, practicas restaurativas, sistema penal acusatorio, competencias y habilidades de mediador, sabiduría para curarse del sufrimiento y consultora de Mindfulness Transpersonal.
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“Un granjero se acercó al Buda, teniéndolo por un maestro sabio e instruido. Luego de describir sus muchas dificultades, el granjero le pidió consejo sobre cómo resolverlos. El granjero comenzó:

 

–Maestro, tengo una buena granja, pero a veces hay inundaciones, y otras veces hay sequía, y mis cosechas no crecen tan bien como quisiera. Amo a mi esposa y ella a mí, pero a veces me regaña demasiado. Mis hijos se portan bien, pero demandan mucho de mí y muy a menudo, ¿qué debo hacer?

El Buda miró al granjero con compasión, extendió ambas manos y respondió:

– Lo siento, no puedo ayudarte con esos problemas.

El granjero se sintió atónito por unos momentos y replicó:

– Espera un minuto. La gente habla maravillas de ti en todos los rincones. Vienen a verte buscando consejo para toda clase de cosas, y se van iluminados.

– Lo siento –repitió el Buda– pero no hay nada que pueda hacer para ayudarte. Cada persona en todo momento tiene 83 problemas, y aún si un problema sustituye a otro, la cantidad permanece siempre igual. No puedo ayudarte con los 83 problemas.

– Bien, dime entonces –preguntó el granjero esperando sacar algo en claro de su visita–, ¿con qué sí me puedes ayudar?

– Te puedo ayudar con el problema número 84.

– Oh, y ¿cuál es ese?

– El problema número 84 es el deseo de no tener ningún problema”.

Este cuento nos ilustra acerca de que en la vida, el dolor es parte inevitable de ésta; añadirle la carga del sufrimiento, es una elección.

Depende de nosotros si asumimos los problemas que se nos presentan como una oportunidad o como una desgracia; y en ese afán de querer controlarlo todo, vamos perdiendo de vista el aprendizaje que lleva implícito, y por evitar a toda costa vivir experiencias dolorosas, muchas de las ocasiones matamos al mensajero antes de recibir el mensaje, ya que es solo aceptando el dolor y enfrentando nuestros miedos, que la vida cobra sentido y es entonces que nuestras energías se concentran en trascender y crear una vida  que merezca la pena vivir.

Nadie dijo que la vida sería fácil, pero es nuestra elección complicarla aún más;