Coco Zavala
Autor: Coco Zavala
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Consultora Mindfulness
Coco Zavala tiene especialidad en justicia alternativa, practicas restaurativas, sistema penal acusatorio, competencias y habilidades de mediador, sabiduría para curarse del sufrimiento y consultora de Mindfulness Transpersonal.
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“La grandeza de las personas no se mide

Por dinero, estudios ni belleza

Sino por la lealtad de su corazón y la humildad de su alma”

Anónimo

Podríamos definir la lealtad, más allá del significado que otorgue la Real Academia Española, como ese sentimiento de respeto, compromiso y fidelidad hacia nuestros valores y hacia nosotros mismos.

Y en estos tiempos que vivimos, sería bueno preguntarnos, ¿qué tan presente está la lealtad en nuestro diario acontecer?

Pero no esa nacida del compromiso social o por temor al qué dirán, que hoy en día nos abunda y nos abruma; sino la nacida de esa congruencia de ser leales primero a nosotros mismos antes que a otros, recordemos que nadie podemos dar lo que no tenemos.

Y para ello, es indispensable conocernos. Saber quiénes somos, que queremos y hacia dónde vamos.

Y hurgando entre libros, me encontré este cuento de Debla Caeiro, que viene como anillo al dedo al tema de hoy.

Hiresh, el rey de las piedras preciosas.

Iresh era el jefe de una banda de ladrones que actuaba asaltando a las familias más ricas del reino de Gandhara con el fin de apoderarse de un gran botín de joyas y piedras preciosas.

Pasado el tiempo, debido a las peleas y luchas de poder entre los miembros de la banda, el ambiente de inseguridad y desconfianza iba en aumento. Tanto era así, que ni el mismo Hiresh se sentía seguro entre ellos.

Un día que iba camino del bosque, encontró un conocido sabio del lugar que descansaba al borde del camino. Pensó que la fortuna le sonreía y quiso aprovechar la oportunidad para formularle una pregunta que le llevaba atormentando desde hacía días:

- Gran Maestro, ¿cómo se consigue la lealtad de los demás? 

El anciano le contestó:

- Sólo aquel que se conoce a sí mismo puede llevarla a la práctica y mostrarla al resto. Se consigue lealtad, siendo congruente con uno mismo y obrando en consonancia con lo que uno dice y ofrece, ya sea desde la acción más pequeña, hasta la más grande de todas.

Hiresh agradeció al anciano sus palabras llenas de sabiduría y comprendió que tenía todavía un largo camino que recorrer.